10 jun. 2009

MAUS

MAUS
RELATO DE UN SUPERVIVIENTE
ART SPIEGELMAN
Planeta-Agostini, 1989

Este libro trata de: Ciudades, Dictadura, Nueva York, Nazismo, Relaciones familiares, Supervivencia
Propuesta de clasificación documental: BLANCO/87 Propuesta de signatura topográfica: BLANCO/87/SPI/mau

Maus, Relato de un superviviente es una novela gráfica escrita y dibujada por Art Spiegelman en la revista Raw entre 1980 – 1991. Recibió el Premio Pulitzer en 1992.
En Maus se abordan dos historias paralelas acontecidas en épocas diferentes: los años 40 y los años 80; y en mundos distintos: la Alemania nazi y el barrio neoyorquino de Queens. El autor del libro, Art Spiegelman, intenta elaborar un documento gráfico de la tragedia del holocausto nazi vivido por su padre Vladek y, de forma colateral, por su madre Anja. Utiliza el recurso de la entrevista a su progenitor en sus progresivas visitas a su domicilio paterno, ahora compartido con otra mujer, Mala, después de la muerte en 1968 de Anja. Pero Art va más allá del horror – ya tan manido e historiado – de la Alemania de Hitler, a la que sólo accedemos desde el punto de vista subjetivo de Vladek, sino que lo que realmente interesa es cómo se va trazando la psicología del superviviente, con sus traumas (el hipotético y nunca confesado suicidio de su esposa, la muerte de su hijo Richieu, el sufrimiento pasado en los campos de concentración…) y sus manías ( su obsesiva tacañería casi enfermiza; sus pésimas relaciones personales con su nueva pareja y con su propio hijo). La segunda historia versa sobre las difíciles relaciones paterno – filiales entre ambos pues hay un salto generacional importante entre los intereses y motivaciones de los dos: la tacañería y la intransigencia de Vladek chocan con la incomprensión de Art, quien siempre se sintió relegado en los planes de su padre, ya que éste no ve bien ni su profesión, ni lo que él considera su derroche perpetuo, ni verse casi abandonado por su hijo al que no veía desde hace años…etc.
Se trata de un cómic que ha transcendido al gran público por varias circunstancias:
1. Unir dibujo de cómic en blanco y negro, con un trazo rasgado, (tan poco atractivo) y un texto sobrio, con un tema tan duro como lo es el genocidio, resulta difícil para un lector acostumbrado a la facilidad lectora de este subgénero. Por ello el triunfo de su autor debe de ser doblemente valorado pues ha conseguido con medios poco atractivos un fin editorial de éxito. 2. Considero un acierto que se hayan traducido al español las dificultades lingüísticas de Vladek en su adaptación a un idioma que no es el suyo – el inglés – pero que simboliza el esfuerzo realizado por muchos emigrantes que son tratados como auténticos héroes por su afán de supervivencia en un mundo ajeno, en este caso, en EEUU. 3. La forma de fábula que adopta la imagen gráfica al ser los protagonistas unos animales antropomórficos, son un claro símbolo, una imagen deliberada de la ratonera en la que se convirtió Polonia para los polacos judíos, de ahí su apariencia de “ratones” (maus, en alemán) y, en cambio, los gatos (los eternos enemigos del ratón), representarán a los alemanes, convertidos en felinos agresivos, despiadados, auténticos devoradores – asesinos de los ratones – hombres judíos.
Opino que es un cómic muy logrado en su estética y en su contenido, en el que Spiegelman ha logrado trazar dos líneas narrativas paralelas de una forma muy acertada: un pasado histórico y traumatizante; y un presente con una tensa relación paterno – filial irreconciliable, que pasa por diversos altibajos, pero que llega a un punto final de ternura, de comprensión, de “laissez faire” por ambas partes.

Marta Elena

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