12 jul. 2010

BUÑUEL EN EL LABERINTO DE LAS TORTUGAS

BUÑUEL EN EL LABERINTO DE LAS TORTUGAS
Fermín Solís
Astiberri, 2009

Este libro trata de: Personajes históricos, artístas, política, sociedad, surrealismo
Propuesta de clasificación documental: BLANCO/87
Propuesta de signatura topográfica: BLANCO/87/SOL/buñ

En el prólogo se felicita Manel Fontdevila de que por fin la tradición española empiece a contar con novelas gráficas. No podríamos estar más de acuerdo, pues este libro definitivamente no sobreviviría a la ausencia de las imágenes. Vislumbramos así la astucia del autor en la elección del tema: Fermín Solís plasma perfectamente el carácter de Buñuel, sus motivaciones y excentricidades  en un primer capítulo surrealista como el propio Buñuel, con extraños dibujos en los que aparecen gallinas, jirafas y una virgen con la cara de la madre de cada uno. Las palabras no hubieran conseguido el mismo efecto. Y se centra en el rodaje (el libro puede entenderse a la manera de los “cómo se hizo”) de Las Hurdes, tierra sin pan.
Es en el tercer y último capítulo donde nos situamos en el conjurado rincón extremeño, y el anecdotario, tanto de Buñuel y compañía, como de los lugareños, se convierte en algo situado entre la magia y la locura, empapado todo con la extrañeza y el asco. Los dibujos, con personajes de características exageradas que llegan a la deformación, solo en color negro, aumentan esta percepción de mundo extraño y fuera de la realidad que contrasta con el carácter biográfico de la obra.
Entender a los surrealistas es difícil; entender a Buñuel, especial entre especiales, todavía más. El libro necesita que su lector tenga ideas sobre ambos, pero arroja claridad, de forma destacada en el capítulo intermedio, en el que Buñuel parece querer darnos una guía a través de una conversación con su amigo Ramón Acín por un precioso y tópico París nocturno.

Lorena

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