23 mar. 2011

EL ÚLTIMO GRAN VIAJE DE OLIVIER DUVEAU

EL ÚLTIMO GRAN VIAJE DE OLIVIER DUVEAU
Texto y dibujo de Jali
Editorial Astiberri, 2009

Este libro trata de: Superación, sueños, viajes, amor, soledad, estrellas, viajes iniciáticos, tristeza, búsqueda de la propia identidad
Propuesta de clasificación documental: BLANCO/87
Propuesta de signatura topográfica: BLANCO/87/JAL/ult

El último gran viaje de Olivier Duveau, un cuento gráfico de Jali, como reza el subtítulo, es una bellísima historia del ilustrador José Angel Labari Ilundain. En ella se narra la vida de Olivier, desde su infancia, marcada por la soledad y falta de cariño, hasta el momento, ya de adulto, en que decide realizar el gran sueño de su vida, su último gran viaje.
El refugio y consuelo de este sensible personaje es, desde la cuna, contemplar el cielo estrellado. Cumplida la mayoría de edad, decide salir al mundo y, en esa primera incursión al pueblo cercano a su mansión, conoce el amor, un amor fugaz, de minutos, en el que cree haber conseguido la redención de su soledad. Pero aquella bella muchacha, Estel, solo le dejará su recuerdo y su ausencia. Olivier, desolado, decide entregar el resto de su vida a su única pasión: las estrellas.
Todo en el libro acaba fascinándonos. Su trama hábil y bien planteada nos sorprende desde su inquietante inicio, para introducirnos de lleno, a partir de un flash-back, en la vida del personaje y concluir en un inesperado final, triste y delicado a la vez. Una historia redonda.
Los dibujos y el tratamiento de la luz en blanco y negro, son acertadísimos para una narración que se mueve entre la ternura y la crueldad propias de la condición humana. El predominio de líneas quebradas y formas geométricas, afiladas, duras, asimétricas, llenas de vértices, caricaturizan personajes y ambientes de forma casi esperpéntica. El blanco y negro, con su gama de grises sirve, por otra parte, para recrear momentos de gran belleza lírica, casi íntimos, relacionados con la noche, el firmamento, la soledad, los sueños y los anhelos de Olivier.
El libro contiene páginas enteras o dobles con dibujos que nos transmiten la impresión de internarnos en esos ambientes semioscuros (a veces incluso parece que cuesta un poco dilucidar textos y dibujos) solo iluminados por la tibia luz de la luna y de las estrellas. Hay momentos espléndidos, muy poéticos, como el tatuaje de las constelaciones que se hace Olivier en todo su cuerpo, el reflejo del firmamento en su jardín, plagado de espejos o el viaje final, dinámico y silencioso a un tiempo.
Importantes son también las numerosas onomatopeyas que, como breves “clicks” de un interruptor, “encienden” y “apagan” momentos clave de la historia.
Un libro, en fin, excepcional, conmovedor, de una exquisita sensibilidad narrativa y visual, que nos invita a reflexionar sobre la soledad y los sueños.

Alberto

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