10 feb. 2011

EL HOMBRE QUE COMPRÓ LA CIUDAD DE ESTOCOLMO

EL HOMBRE QUE COMPRÓ LA CIUDAD DE ESTOCOLMO
Gianni Rodari
Ilustraciones de Javier Zabala
Editorial SM, 2008

Este libro trata de: Ciudades, sociedad, infancia, imaginación, derechos de la infancia, dinero.
Propuesta de clasificación documental: AZUL/835
Propuesta de signatura topográfica: AZUL/835/ROD/hom

Aunque todo parece indicarnos que estamos ante un cuarto volumen de la saga de Stieg Larsson, El hombre que compró la ciudad de Estocolmo es un libro-álbum editado en Madrid por SM en el 2008, con texto de Gianni Rodari e ilustraciones de Javier Zabala. El título original es A comprare la città di Stoccolma, así que el acertado paralelismo con los títulos de la popular saga Millenium se debe a su traductora Marinella Terzi.
A lo largo de una veintena de páginas, el lector parece adentrarse en una trivial historia de compra-venta, (no tan trivial, desgraciadamente quizá en un tiempo no muy lejano se vendan los mares, ciudades, etc.) pero sale al paso la fantasía, ya habitual, del autor para ofrecernos un trabajo acabado de relato con toques de realismo mágico y una sátira, elegante a la vez que contundente, que apunta a una reforma social superando el sistema capitalista.
Además, el lector se deleita con las variopintas imágenes estampadas en un fondo blanco inmaculado, evocador de la nieve de la ciudad.
La reciprocidad del tema (comprar-vender), su dualidad o contraste, se adivina en las ilustraciones, con dibujos en los que predominan los colores oscuros (negro y gris) combinados con claros como el rojo y el amarillo. Son tan ricas las imágenes que merecerían un capítulo aparte. Solo quiero destacar el predominio de la línea recta y la ausencia de perspectiva. Dibujos que podría haber realizado un niño, edificios altos y hombres con altas chisteras se mezclan con recortes de fotografías de casas, texturas que remiten a cartón acanalado, imágenes hechas con acuarela, carboncillo, etc. Todo ello ligera y aparentemente desordenado e inclinado. En general al pasar la hoja el lector contempla un cuadro de considerables dimensiones (66 X 46 cm.) formado por las dos páginas del libro.
Al final, la intriga procedente del título, ¿Quién será ese señor? ¿Qué será?...la desvela el lector (muy propio de Rodari) pensando en un calificativo como tonto u otro similar. Humildemente añado las ciudades a las palabras de Julio Cortázar en Cuento sin moraleja “las palabras y los gritos eran cosas que en rigor pueden venderse pero no comprarse, aunque parezca absurdo”.

Ana B.

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