2 feb. 2011

LAS LAVANDERAS LOCAS

LAS LAVANDERAS LOCAS

Texto de John Yeoman
Ilustraciones de Quentin Blake
Editorial Océano-Travesía, 2009

Este libro trata de: Ruptura de estereotipos, autoafirmación, trabajo, explotación, injusticias, imaginación, humor, alegría, travesuras
Propuesta de clasificación documental: AZUL/835
Propuesta de signatura topográfica: AZUL/835/YEO/lav

En estos tiempos de sobreproducción de textos de literatura infantil es muy importante y de agradecer la labor de algunas editoriales rescatando y reeditando títulos que forman parte de la historia de esta literatura, bien por las obras, por los autores o por los ilustradores. Este es el caso de Las lavanderas locas que en el 2009 reeditó Océano en formato álbum y que tuvo su primera edición en nuestro país en 1979 con Taurus en su colección Altea-Benjamín.
Una pequeña y divertida historia escrita por John Yeoman e ilustrada por Quentin Blake que cuenta cómo siete lavanderas, trabajadoras al máximo, divertidas y valientes deciden un día romper con la situación de explotación a la que estaban sometidas por el dueño de la lavandería y, liberadas, explotan su alegría y locuras por toda la zona hasta que encuentran a siete leñadores con los que deciden compartir vida y trabajo.
John Yeoman y Quentin Blake, tienen numerosos trabajos juntos desde 1960 en que empezaron su colaboración. Entre los dos componen con ironía y humor, tan propio de los ingleses, esta historia que cuenta mucho más de lo que expresa y que permite acceder con naturalidad a temas que sin estos recursos serían poco asequibles para lectores de estas edades.
Quentin Blake crea una narración visual, desenfadada, divertida, cercana a los niños que sienten familiares esos trazos, tan de Blake, casi inseguros e incompletos. Trazos que componen unas atrevidas lavanderas y unos fuertes y bonachones leñadores, pero también a un malvado y avaricioso empresario.
Para las profesoras que hace años trabajamos en nuestras clases esta obra, puede ser también un motivo de reflexión sobre los cambios sociales que de entonces acá se han producido, algunos tan imperceptibles como el caractónimo del propietario de la lavandería que en la traducción de Miguel A. Diéguez de 1979, era Leopoldo Blanco y en la de Kumas de 2009 es Aldo Avaro. Qué decir de los motivos por los que elegimos esta historia, pocos cuentos presentaban entonces personajes como éstos, mujeres que trabajaban tan duro como los hombres y que además eran alegres y capaces de unirse y tomar decisiones por si mismas. La historia sigue siendo igual de interesante, el formato y la edición han mejorado muchísimo. A los niños y niñas les gustó y divirtió y pudimos comprobar que ya no tenemos que evidenciar la situación de injusticia que sufrían las lavanderas, Don Aldo Avaro no gusta ni un “pelín” y también que algunas profesiones como la de estas lavanderas, en nuestro primer y consumista mundo, ya sólo son conocidas a través de la literatura.

Mila


4 comentarios:

  1. Este libro es genial! Se lo recomiendo a todo el mundo.
    Tanto por la historia como por las increíbles ilustraciones de Quentin Blake.

    Sólo decir que la traducción del título me parece desafortunada, hasta ofensiva. Estropea un poco el mensaje del cuento.
    La edición que había hecho hace tiempo "Altea Benjamín" lo titulaba "la rebelión de las lavanderas". Considero este último más acertado, no entiendo el cambio. (El original es "the wild washerwomen").

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    1. Es verdad me costo encontrar el titulo por eso. Era una de mis lecturas favoritas cuando niña.

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  2. Desde luego tu propuesta de título se acerca mucho más al original y refleja mucho mejor la historia.
    Un saludo, amiga lectora.

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  3. ES UN SUPER DIVERTICUENTO, DE NIÑA LO LEI MUCHAS VECES Y AHORA QUE LO VUELVO A ENCONTRAR ME DIVERTI AUN MAS CON ES TA MARAVILLOSA LECTURA, SE LOS RECOMIENDO.

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