31 mar. 2010

LAS CALLES DE ARENA

LAS CALLES DE ARENA
Paco Roca
Astiberri, 2009

Este libro trata de: Vida urbana, Autoestima, Personajes fantásticos, Miedos
Propuesta de clasificación documental: BLANCO/87
Propuesta de signatura topográfica: BLANCO/87/ROC/cal

Un hombre intenta llegar a una ineludible cita con su novia para firmar un crédito, y decide atajar por el barrio antiguo. Se pierde en su laberinto de calles, siendo incapaz de poder orientarse y se le hace de noche... Me gustaría poder dejar de escribir aquí, para que quien lea el libro se vea arrastrado, como yo me vi, a una historia fuera de toda lógica aparente, que es una auténtica locura en sí misma.
El relato comienza desconcertando, hasta que aceptas las reglas del juego y a sus maravillosos y tiernos personajes: la señora Esther, dueña del interminable hotel La Torre, que jamás puede disfrutar de sus días libres; el señor Rueda, mecánico de las calderas del hotel que siempre repara la misma avería; Rosendo de los Vientos, un argentino aventurero con agorafobia, experto en dibujar mapas a escala uno uno; la mujer cartera, que no pronuncia ni una palabra hasta el final de la obra porque escribe en vez de hablar; el señor Doppelganger, un vagabundo, que le roba su identidad a nuestro protagonista, el hombre sin nombre; el tipo que comparte habitación con el protagonista, que lleva treinta años recluido en las calles de arena, conformado a su suerte ("Si intentas buscarle una lógica a todo esto, acabarás loco"), pero que tiene ultimado un plan para escapar de aquellas calles "en cuanto tenga lista mi maleta. Ni antes ni después"; el señor Soto — "no está muerto se está dejando morir" explicará su esposa —, que espera la llegada de la muerte dentro de un ataúd; el coronel Francisco Piedra atribulado por el recuerdo de Eva, su fallecida esposa, que intenta recuperar y “reinventar” a su antiguo amor creando sucesivos clones que al final acaban siendo parte de las inquilinas y trabajadoras del hotel, y el conde Diógenes, que colecciona miles y miles de objetos y está obsesionado por rodearse de sus propios retratos.
El inquietante y al mismo tiempo encantador final de la historia se preludia ya en la primera página, cuando la novia del protagonista le dice: “Si quieres vivir en la luna será sin mí, ¿entiendes?”.
Paco Roca nos transmite un contexto irreal y onírico utilizando una gran gama de colores, pero de tonalidades oscuras y sucias. La edición de la editorial Astiberri, en tapa dura, es magnífica.
Las calles de arena recuerda a Borges, a Cortázar, a Kafka, a Lewis Carroll, al surrealismo, al realismo fantástico. Pero sobre todo es original. Y es una estupenda forma de acercar a los jóvenes a la buena literatura.

Emma

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