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1 abr 2011

WANGARI Y LOS ÁRBOLES DE LA PAZ

WANGARI Y LOS ÁRBOLES DE LA PAZ
Texto e ilustraciones de Jeannette Winter
Ediciones Ekaré, 2009

Este libro trata de: Ruptura de estereotipos, superación, biografías, trabajo, ecología, pacifismo, medio ambiente, naturaleza, África, solidaridad, personajes históricos
Propuesta de clasificación documental: AZUL/835
Propuesta de signatura topográfica: AZUL/835/WIN/wan

Estos días estamos viendo a través de los medios de comunicación el despertar de los países africanos a los sistemas democráticos.
Wangari y los árboles de la paz es el título del libro que habla de su biografía. Ella tiene mucho que enseñarles, también como ellos, nació en África, en una pequeña aldea de Kenia al pie del monte del mismo nombre, disfrutó de la naturaleza como todos los niños y niñas de su edad, observando los renacuajos en el agua cristalina; estudió en EEUU y volvió a su aldea, comprobando horrorizada que habían talado los árboles para construir edificios.
Quiso recuperar su entorno y con este fin fundó en 1977 el movimiento Cinturón Verde. Con esta iniciativa se plantaron más de 30 millones de árboles en 30 años para la recuperación del ecosistema y así poder mejorar las condiciones de vida de su país. No ha sido casualidad que haya elegido el árbol como elemento de sus aspiraciones, ya que es símbolo de paz en muchas comunidades de África. De esta forma su planteamiento tuvo un mayor alcance, teniendo mucho que ver en el paso de Kenia a la democracia.
Como respuesta a sus logros se le concedió en el 2004 el Premio Nobel de La Paz. En su discurso de aceptación concluye: “El desafío consiste en restaurar la casa de los renacuajos y devolver a nuestros hijos un mundo de belleza y maravilla”.
El libro que comento se inicia con una frase de Wangari Maathai:

La tierra estaba desnuda.
Mi misión fue intentar vestirla de verde.

El resto es sencillo, adaptado a los primeros niveles de Primaria, aunque su biografía se puede tomar como referencia para estudiar otros temas que interesan tanto a su continente como al resto del planeta. Las ilustraciones, realizadas por la misma autora, tienen mucho colorido, con bonitas guardas, detalles significativos y ausencia total de perspectiva, se presentan a modo de fotografías que nos van describiendo los momentos claves de su vida, variando el color claro u oscuro del fondo según los tramos de sus vivencias.
Personalmente me parece una bonita historia que merece la pena conocer e investigar.

Marisa

2 feb 2011

LAS LAVANDERAS LOCAS

LAS LAVANDERAS LOCAS

Texto de John Yeoman
Ilustraciones de Quentin Blake
Editorial Océano-Travesía, 2009

Este libro trata de: Ruptura de estereotipos, autoafirmación, trabajo, explotación, injusticias, imaginación, humor, alegría, travesuras
Propuesta de clasificación documental: AZUL/835
Propuesta de signatura topográfica: AZUL/835/YEO/lav

En estos tiempos de sobreproducción de textos de literatura infantil es muy importante y de agradecer la labor de algunas editoriales rescatando y reeditando títulos que forman parte de la historia de esta literatura, bien por las obras, por los autores o por los ilustradores. Este es el caso de Las lavanderas locas que en el 2009 reeditó Océano en formato álbum y que tuvo su primera edición en nuestro país en 1979 con Taurus en su colección Altea-Benjamín.
Una pequeña y divertida historia escrita por John Yeoman e ilustrada por Quentin Blake que cuenta cómo siete lavanderas, trabajadoras al máximo, divertidas y valientes deciden un día romper con la situación de explotación a la que estaban sometidas por el dueño de la lavandería y, liberadas, explotan su alegría y locuras por toda la zona hasta que encuentran a siete leñadores con los que deciden compartir vida y trabajo.
John Yeoman y Quentin Blake, tienen numerosos trabajos juntos desde 1960 en que empezaron su colaboración. Entre los dos componen con ironía y humor, tan propio de los ingleses, esta historia que cuenta mucho más de lo que expresa y que permite acceder con naturalidad a temas que sin estos recursos serían poco asequibles para lectores de estas edades.
Quentin Blake crea una narración visual, desenfadada, divertida, cercana a los niños que sienten familiares esos trazos, tan de Blake, casi inseguros e incompletos. Trazos que componen unas atrevidas lavanderas y unos fuertes y bonachones leñadores, pero también a un malvado y avaricioso empresario.
Para las profesoras que hace años trabajamos en nuestras clases esta obra, puede ser también un motivo de reflexión sobre los cambios sociales que de entonces acá se han producido, algunos tan imperceptibles como el caractónimo del propietario de la lavandería que en la traducción de Miguel A. Diéguez de 1979, era Leopoldo Blanco y en la de Kumas de 2009 es Aldo Avaro. Qué decir de los motivos por los que elegimos esta historia, pocos cuentos presentaban entonces personajes como éstos, mujeres que trabajaban tan duro como los hombres y que además eran alegres y capaces de unirse y tomar decisiones por si mismas. La historia sigue siendo igual de interesante, el formato y la edición han mejorado muchísimo. A los niños y niñas les gustó y divirtió y pudimos comprobar que ya no tenemos que evidenciar la situación de injusticia que sufrían las lavanderas, Don Aldo Avaro no gusta ni un “pelín” y también que algunas profesiones como la de estas lavanderas, en nuestro primer y consumista mundo, ya sólo son conocidas a través de la literatura.

Mila