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13 ene 2011

LA VERDADERA Y SINGULAR HISTORIA DE LA PRINCESA Y EL DRAGÓN

LA VERDADERA Y SINGULAR HISTORIA DE LA PRINCESA Y EL DRAGÓN.
BESOS PARA LA BELLA DURMIENTE.
José Luis Alonso de Santos
Ed. Castalia, 2005

Este libro trata de: Mundos fantásticos, cuentos clásicos, teatro
Propuesta de clasificación documental: ROJO/82
Propuesta de signatura topográfica: ROJO/82/ALO/ver

Los docentes sabemos lo difícil que resulta encontrar buenas obras de teatro para alumnado de determinadas edades. Pienso, por ejemplo, en los chicos y chicas de primer ciclo de la ESO, para los que algunos textos resultan demasiado infantiles, y otros, absolutamente incomprensibles todavía.
José Luis Alonso de Santos (La estanquera de Vallecas, Bajarse al moro, Yanquis y yonquis…), ha conseguido, con estas dos obritas cortas, acercarse a estos preadolescentes y hacer que se diviertan leyendo y haciendo teatro.
Son dos parodias de cuentos clásicos infantiles, en verso (lo que facilita la memorización y crea efectos de gran comicidad). El autor incluye, además “Diez consejos para representar estas obras”, muy útiles para llevarlas a un escenario.
La verdadera y singular historia de la princesa y el dragón cuenta la imposible historia de amor entre estos dos personajes, que se resuelve al transformarse ella en una espectacular dragona (lo que hace pensar, inmediatamente, en Shrek)
Besos para la bella durmiente es preciosa, original, metaliteraria… Un rey y una reina no consiguen tener hijos, a pesar de pasarse el día rezando y bebiendo pócimas (claro, no hacen “lo que tienen que hacer”) Cuando por fin nace la princesita, el hada mala, molesta por no haber sido invitada al bautizo, llega en su moto voladora y lanza un conjuro: se pinchará, se dormirá, y sólo se despertará con su primer beso de amor. El problema viene cuando no es un apuesto príncipe quien da el beso, sino un modesto pajecillo. El rey se enfada y decide desterrar al paje y meter a su hija en la cama para siempre, pero entonces… Y aquí está la verdadera magia de la obra, su originalidad, y su “moraleja”; en ese “entonces” que no voy a desvelar. Leedla, y leedla con vuestro alumnado. Disfrutad del teatro como cuando erais niños.

Emma

31 mar 2010

LA AUTÉNTICA HISTORIA DE LOS TRES CERDITOS

¡LA AUTÉNTICA HISTORIA DE LOS TRES CERDITOS!
Jon Scieszka
Ilustraciones de Lane Smith
Thule ediciones, 2008

Este libro trata de: Cuentos clásicos, Personajes literarios, Animales humanizados, Delincuencia, Mentiras
Propuesta de clasificación documental: AZUL/835
Propuesta de signatura topográfica: AZUL/835/SCI/aut

Jon Scieszka nos cuenta esta archiconocida historia desde la perspectiva del lobo. Éste sólo va a pedirles a sus vecinos, los cerditos, un poco de azúcar para hacer un pastel para su abuelita, lo que ocurrió fue que ese día el lobo estaba muy resfriado y estornudó, echando abajo la casita de paja. Entonces vio allí un cerdito y pensó que era una lástima que una buena cena se estropee (la comida si se deja al aire libre, se echa a perder). Lo mismo ocurrió en casa del segundo cerdito, pero en casa del tercer cerdito, las cosas fueron diferentes. El cerdo se comportó como un auténtico cerdo, fue muy grosero y descortés, además, se metió con su abuela, y por muy tranquilo que uno sea, cuando se meten con la familia de uno, se pierde un poco la cabeza. Cuando la policía llegó, el lobo estaba tratando de tumbar la puerta para verse las caras con el cerdo grosero. La prensa tergiversó todo, porque contar la historia de un pobre lobito resfriado, no parecía interesante (como la vida misma).
Las justificaciones tan irónicas que presenta el escritor, junto con las ilustraciones de Lane Smith, hacen que éste sea un cuento muy apropiado para personas adultas, más que para niños, de hecho, niños de 8 años a los que les conté la historia, no captan la ironía, aunque ellos están siempre justificando sus actos de la misma manera (yo lo hice porque Fulanito me lo mandó). Además la idea de un cuento clásico contada desde otra perspectiva, los descoloca un poco, por eso propongo la clasificación a partir de 9 años.

Pilar